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Origen de una raza
Una persona elige un animal que le gusta debido a alguna desviación de estructura. Se esmera mas de lo acostumbrado para cruzarlo con otro parecido y obtendrá así un producto orientado hacia el sentido de lo que desea. Estos ejemplares producidos se dispersan lentamente en su entorno ¿se les puede llamar raza distinta? ¿Quién se acordara de estos ejemplares? Esto puede aplicarse a la mayoría de las razas en su comienzo. Parecen poco interesantes fuera de un pequeño grupo de aficionados. Este fue el caso del Bulldog Francés. Será pues difícil poder dar una fecha oficial sobre su aparición. Este perro se origina por la elección de ejemplares de características especiales que fueron cruzados entre si, por la selección de los ejemplares obtenidos y, de nuevo, volver a cruzar estos sujetos seleccionados. En principio se puede admitir que esta raza surgió del cruce de Terrier y Bulldog Inglés. No del Bulldog Inglés grande sino del ligero de los años 1848, representado en algunos grabados en compañía de Terriers (¿intencionadamente?). Sin embargo, nuestro tipo de Bulldog Francés con sus características propias, sus orejas de murciélago entre otras, que le distinguen de todas las razas conocidas, y que jugaron un gran papel en su destino, fue el resultado de un persistente y juicioso trabajo, emprendido con placer y ardor por los primeros criadores. Ellos tenían el conocimiento perfecto del perro que querían originar y de él tenían una imagen ideal. Los americanos se extrañaron de que, en una raza relativamente reciente que en pocos años había conseguido un buen desarrollo, no se pudiera encontrar un testigo ocular autorizado para aportar pruebas de lo que sabían: "Eso prueba, decían, que los orígenes de esta raza no suscitaron en Francia ningún interés digno de consideración y que el desarrollo de su cría fue dejado al azar, a la indiferencia e, incluso, al abandono". Se puede decir que este "perro de carnicero", como le llamaba la Sociedad Canina francesa en esta época era, en efecto, desdeñado del gran publico. La moda eran los Caniches, los Habaneros, los Toy Terriers, etc. Los aficionados parisienses a los perros de compañía no comprendían ni la belleza, ni el encanto de este pequeño monstruo achaparrado, de aire altanero y adusto. Era tolerado, a lo sumo, en las caballerizas, detrás de los pasos de sus cocheros, para atrapar ratas. En efecto, él no sobrepasó el lecho de los caballos a la espera de ser, veinte años después, el "chouchou" de las damas. Los americanos, al contrario, enamorados de esta raza, admitían mal que fuera menospreciada de este modo. Ellos no dudaron de que los hombres de 60 ó 70 años, que habitaban los arrabales de París, podrían proporcionarles la información que buscaban en vano.
Primeros criadores de Bulldog Francés
Estos viejos criadores, fanáticos, desdeñosos de la publicidad y de los acontecimientos externos, no salían mucho de su casa. Modestos trabajadores en su mayoría, hacían de la cría del Bulldog Francés su pasatiempo favorito, su descanso, su orgullo. No escatimaron ni dinero ni esfuerzo en la búsqueda de un tipo de perro por el que sentían atracción. No se repetirá nunca suficiente que fue un reducido grupo de comerciantes modestos y pequeños artesanos los que dieron origen al pequeño Bulldog Francés: vinateros, cabreros, carniceros, vendedores de queso, traperos... Casi sin dinero y con insuficientes medios, pero siempre guiados por su ideal, estos auténticos aficionados condujeron la raza a un grado de perfección tal que inspiró la admiración de los amantes de las razas de perros de todo el mundo y que hizo, pasado el tiempo, la fortuna de los criadores extranjeros. "Este pequeño perro, a pesar de lo que se ha dicho y escrito, procede de nosotros, los trabajadores franceses. Por lo tanto es a nosotros, los que hemos dado origen a esta raza, a los que todos los países han tenido que acudir. Es posible que este perro haya salido de un Terrier inglés o de un Bulldog inglés, o para ser mas exactos, de un cruce de Terrier y de Bulldog, lo que parece mas probable, pero el Bulldog Francés, tal y como lo poseemos, con orejas derechas y su porte ágil y alegre, resultado de una raza bien fijada, es nuestra obra". Así hablaba M. Charles Roger, uno de los mas estimados y viejos criadores, buen conocedor de la raza. Fue juez durante varios años en la exposición canina de las Tullerias y tuvo su primer Bulldog Francés en 1870 a la edad de 14 años. Sin embargo, existía otra teoría defendida por ingleses y americanos. La idea era de M. Krehl, entre otros, en la que se decía que el Bulldog Francés descendía del Dogo de Burgos a través del Dogo de Burdeos en línea directa. Esta opinión fue compartida por la Sociedad Canina francesa y por el autor inglés J.W. Stubbs. A pesar de que el Dogo de Burgos, y, por consiguiente, el Dogo de Burdeos son los grandes ancestros de todos los Bulldogs de la época, ¿cuántos años hubieran sido necesarios para reducir el tamaño del Dogo de Burdeos a la talla de un Bulldog Francés?
Arrabales de París
El origen del Bulldog Francés puede que sea mas sencillo de lo que parece. Hacia finales de 1800, callejeaba por los arrabales de París junto con los carniceros de la Villette sobre todo, los "Forts de la Halle", un tipo de perro pequeño que había reemplazado al Doguín. Un grupo de aficionados le tomo gusto. Se empieza a hacer cruces y se cría según un modelo ideal. M. Charles Roger decía que en esta época estos perros no tenían un tipo definido. Se parecían a los Ratiers, los Terriers, los "pequeños Bulldogs"... Bien mirado era una mezcla de cada una de estas razas y descendían de perros ingleses. En esa misma época existían en Inglaterra una cantidad no despreciable de "pequeños bulldogs", resultado, decían ellos mismos, del cruce de Bulldog Inglés y de Terrier Black and Tan (negro y fuego) de Manchester. Posiblemente estos perros, hacia 1848, habían pasado el estrecho con los encajeros de Nottingham. Exportados de Inglaterra a Francia en gran número fueron cruzados al azar y sin tener en cuenta su pedigrí. Fue este tipo de bulldog mas o menos fijado, bien en la cabeza o en el cuerpo, que recogido por los primeros criadores fue mejorado y dio origen a los pioneros de la raza actual. El éxodo de este "pequeño bulldog" a Francia fue tal en 1865 que casi dejo de existir en Inglaterra. En Francia las cosas fueron diferentes. M. Charlton Jemmett Browne, periodista canino inglés (llegó a estar muy interesado por la nueva raza en 1908. Sus artículos fueron publicados tanto en Inglaterra como en USA, donde colaboró en la conocida revista The French Bulldog, la cual solo apareció durante un año, en 1913) decía: "estos perros que no tenían club para velar por ellos, ni los mimos de la alta sociedad, se cruzaban frecuentemente, no importa como, y no se volverán populares hasta el momento que las cocottes se vuelvan locas por ellos y lo pongan de moda" Este encaprichamiento de "las cocottes" fue confirmado por M. Charles Roger. Decía que ellas fueron la suerte del Bulldog Francés. Lo conocieron a través de sus amantes, que unas veces los criaban y otras sabían donde encontrarlos. El "protector adinerado", traía al Bulldog Francés de las exposiciones o de la casa de algún vendedor de perros donde había sido depositado. Lo compraba y como consecuencia el Bulldog Francés se hacia "el rey" al lado de su bella amante, en su coche bien uncido, en su rico hotel o en su suntuoso apartamento. De este modo dio un gran paso social. Bajo la firma de P.B. en 1896 se nos aporta un nuevo testimonio sobre el éxodo de los "pequeños bulldogs" a Francia: "este tipo de perro hizo furor en París y los vendedores de perros ingleses hicieron fortuna con su comercio. M. Fred Hinks decía que su padre, propietario de una perra llamada Nell, tenía el encargo constante de enviar a Francia todos los "pequeños bulldogs" que pudiera encontrar que pesaran menos de 20 libras. Lady Kathleen Pilkington, una de las mas renombradas conocedoras y de las mas conocidas amantes de la época en Europa del "Toy Bulldog" (pequeño bulldog), a la que el Bulldog Francés debe mucho en Inglaterra, escribía en el "Tattler "el 18 de julio de 1906 a propósito de la raza: "Esta, no es mas que un renacer de la raza. Los Toy Bulldogs han sido conocidos en Inglaterra hace 60 años entre los encajeros de Nottingham. Pero el gusto decayó, fueron exportados, especialmente, a Francia y casi desaparecieron de Inglaterra. Durante su estancia en Francia no se puede decir que mejoraran. Volvieron en 1893 con un perfecto acento francés y excelentes maneras, pero también con monstruosas orejas de murcielago y una gran necesidad de prognatismo" Los ejemplares, en su mayoría, eran vendidos sin pedigrí. Todavía no se les llamaba Bulldog Francés y cuando eran importados a Inglaterra eran llamados Toy Bulldogs. En las exposiciones tanto los ejemplares de orejas derechas como los de orejas en concha eran inscritos en la misma clase. Mientras que los americanos compraban a los franceses perros con orejas derechas, los ingleses se los compraban con orejas en concha. Los ingleses desdeñaron la raza "perros de caballerías" les llamaban. Sin embargo, la raza existía. Sin papeles, sin estándar... Esto trajo consigo el desconocimiento sobre sus exactos orígenes. Pero por otro lado ¿cómo iban a dedicar tiempo a la burocracia estos trabajadores sin suerte? A pesar de todo tenían un pequeño club con amistosas reuniones y unos estatutos. Fueron años desaparecidos pero el amor de estos modestos criadores franceses por sus perros no cesó nunca.
Extraído y adaptado de: "Le Bouledogue Francais". Waldner Comminges. 1933 |